Cuarto aniversario.

28 agosto 2011

Este año se celebra el cuarto aniversario de la crisis sin duda más dura que va a vivir este país desde la guerra civil. En el verano de 2007 empezamos a oír hablar de algo que llamaban las hipotecas subprime, de como en Estados Unidos grandes entidades financieras cascaban, algo que nunca podría ocurrir en España, porque teníamos un modelo único, capitaneado por el Banco de España, absolutamente saneado, y ejemplo para todos los países de Europa, y el mundo. Los políticos discutían acerca de sí el sector inmobiliario estaba en desaceleración, o crecimiento más lento, y alguno tardó meses en reconocer que estábamos en crisis.

Ahora se ve todo con otra perspectiva, el dinero, el mana que corría como consecuencia de la titulizacion de todo, y que posibilitaba el apalancamiento generalizado de particulares, empresas, gobiernos, y todos los habitantes del planeta en general, se acabo, y el suelo desapareció debajo de todos. La liquidez se ha convertido en el activo mas valorado, por encima del patrimonio o la solvencia inmobiliaria, y el endeudamiento es el fantasma del que todos quieren huir desesperadamente, pero, es tan dificil....

En que situación nos encontramos, para mi estamos en el momento mas difícil, porque el dinero necesario para sostener nuestra forma de vida lo proporcionan unos mercados que no conocen a nadie, y que imponen sus condiciones. La amenaza continua de la suspensión de pagos esta ahí, y ningún país quiere salir del sistema, por lo que no paran de anunciarse ajustes, uno detrás de otros, mientras se mira con miedo a la pantalla que marca los precios de la deuda y el riesgo país. Se acuerda modificar la constitución para incluir los requisitos de la UE con una velocidad de vértigo, mientras aquellos que llevan décadas pidiendo cambios se quedan sorprendidos de la premura con la que se hacen las cosas. Se toman decisiones que para mi son acertadas, como el cambio de los contratos temporales a la hora de convertirlos en indefinidos, pero tarde, y con la perspectiva de un adelanto electoral en unos meses, lo que hace extraña la percepcion de la medida.

Lo bueno que puede salir de todo esto es la racionalizacion definitiva, esperemos, del despilfarro publico, y las duplicidades de la administracion. La generacion perdida no viene para mi solo del tema laboral, es tambien consecuencia de una realidad ficticia que ha inventado nuestra clase politica, basada en identidades nacionales que hacen del ciudadano alguien con menos posibilidades para moverse y flexibilizar su realidad de acuerdo al mundo cada dia mas global en el que vivimos. Esto tiene que cambiar también, esperemos quedarnos sobre todo con lo bueno.



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