Sir Ken Robinson - Matan las escuelas la Creatividad?.
25 noviembre 2013ANTIFRAGIL, el último libro de Taleb.
30 abril 2013Da igual si no leíste El Cisne Negro, o no sabes quien es Taleb, tienes que dedicar tiempo a este libro. No es una novela, ni un tratado de economía no busques en él una Teoría o Método Universal para entender que ocurrió o predicciones sobre lo que pasara.
Simplemente lee, y deja que el desorden creativo vaya entrando en tu mente.
La depresión del Excel, articulo muy interesante de Krugman.
21 abril 2013La depresión del Excel
http://feedly.com/k/Zd5zfh
En esta era de la información, los errores matemáticos pueden llevar al desastre. La Mars Orbiter de la NASA se estrelló porque los ingenieros olvidaron hacer la conversión a unidades del sistema métrico; el plan de la ballena de Londres de JPMorgan Chase salió mal en parte porque quienes hicieron los modelos dividieron por una suma en lugar de por una media. De modo que, ¿fue un error de codificación de Excel lo que destruyó las economías del mundo occidental? Esta es la historia hasta la fecha: a principios de 2010, dos economistas de Harvard, Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, divulgaron un artículo, Growth in a time of debt (Crecimiento en una época de endeudamiento), que pretendía identificar un umbral crítico, un punto de inflexión, para la deuda pública. Una vez que la deuda supera el 90% del producto interior bruto, afirmaban, el crecimiento económico cae en picado.
Reinhart y Rogoff tenían credibilidad gracias a un libro anterior admirado por todo el mundo sobre la historia de las crisis financieras, y el momento escogido era perfecto. El artículo se publicó justo después de que Grecia entrase en crisis y apelaba directamente al deseo de muchos funcionarios de virar del estímulo a la austeridad. En consecuencia, el artículo se hizo famoso inmediatamente; seguramente era, y es, el análisis económico más influyente de los últimos años.
El hecho es que Reinhart y Rogoff alcanzaron rápidamente un estatus casi sagrado entre los autoproclamados guardianes de la responsabilidad fiscal; la afirmación sobre el punto de inflexión se trató no como una hipótesis controvertida, sino como un hecho incuestionable. Por ejemplo, un editorial de The Washington Post de principios de este año advertía contra una posible bajada de la guardia en el frente del déficit porque estamos "peligrosamente cerca de la marca del 90% que los economistas consideran una amenaza para el crecimiento económico sostenible". Fíjense en la expresión: "los economistas", no "algunos economistas", y no digamos ya "algunos economistas, a los que contradicen enérgicamente otros con credenciales igual de buenas", que es la realidad.
Porque lo cierto es que el texto de Reinhart y Rogoff se enfrentó a críticas considerables desde el principio y la controversia aumentó con el tiempo. Nada más publicarse el artículo, muchos economistas señalaron que una correlación negativa entre la deuda y el comportamiento económico no significaba necesariamente que la deuda elevada fuese la causa de un crecimiento lento. Podría ocurrir perfectamente lo contrario, y que el mal comportamiento económico condujese a una deuda elevada. De hecho, este es evidentemente el caso de Japón, que se endeudó enormemente después de que su crecimiento se hundiese a principio de los noventa.
Con el tiempo, surgió otro problema: otros investigadores, usando datos de deuda y crecimiento aparentemente comparables, no fueron capaces de replicar los resultados de Reinhart y Rogoff. Lo habitual era que encontrasen cierta correlación entre la deuda elevada y el crecimiento lento (pero nada que se pareciese a un punto de inflexión en el 90% ni, de hecho, en ningún nivel concreto de deuda).
Finalmente, Reinhart y Rogoff permitieron que unos investigadores de la Universidad de Massachusetts analizasen la hoja de cálculo original; y el misterio de los resultados irreproducibles se resolvió. En primer lugar, habían omitido algunos datos; en segundo lugar, emplearon unos procedimientos estadísticos poco habituales y muy cuestionables; y finalmente, sí, cometieron un error de codificación de Excel. Si corregimos estos errores y rarezas, obtenemos lo que otros investigadores han descubierto: cierta correlación entre la deuda elevada y el crecimiento lento, sin nada que indique cuál de ellos causa qué, pero sin rastro alguno de ese umbral del 90%.
En respuesta a esto, Reinhart y Rogoff han admitido el error de codificación, han defendido sus demás decisiones y han afirmado que nunca aseguraron que la deuda provoque necesariamente un crecimiento más lento. Esto es un tanto insincero porque repetidamente dieron a entender esa idea aunque evitasen formularla expresamente. Pero, en cualquier caso, lo que realmente importa no es lo que quisieron decir, sino el modo en que se ha interpretado su trabajo: los entusiastas de la austeridad anunciaron a bombo y platillo que ese supuesto punto de inflexión del 90% era un hecho probado y un motivo para recortar drásticamente el gasto público incluso con un paro elevadísimo.
Por eso debemos situar el fiasco de Reinhart y Rogoff en el contexto más amplio de la obsesión por la austeridad: el evidentemente intenso deseo de los legisladores, políticos y expertos de todo el mundo occidental de dar la espalda a los parados y, en cambio, usar la crisis económica como excusa para reducir drásticamente los programas sociales.
Lo que pone de manifiesto el asunto de Reinhart y Rogoff es la medida en que se nos ha vendido la austeridad con pretextos falsos. Durante tres años, el giro hacia la austeridad se nos ha presentado no como una opción sino como una necesidad. Las investigaciones económicas, insisten los defensores de la austeridad, han demostrado que suceden cosas terribles una vez que la deuda supera el 90% del PIB. Pero las investigaciones económicas no han demostrado tal cosa; un par de economistas hicieron esa afirmación, mientras que muchos otros no estuvieron de acuerdo. Los responsables políticos abandonaron a los parados y tomaron el camino de la austeridad porque quisieron, no porque tuviesen que hacerlo.
¿Servirá de algo que se haya hecho caer a Reinhart y Rogoff de su pedestal? Me gustaría pensar que sí. Pero preveo que los sospechosos habituales simplemente encontrarán algún otro análisis económico cuestionable que canonizar, y la depresión no terminará nunca.
Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y premio Nobel 2008.
Traducción de News Clips.
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Aguantar mata: el dilema de España - Un gran articulo.
07 enero 2013Impresionante articulo de Michele Bodrin, el mejor que he leído acerca de como afrontar la crisis.
Aguantar mata: el dilema de España
elpais.comLa palabra que más frecuentemente escucho en conversaciones sobre la situación económica española, desde hace cinco años, es "aguantar". Debemos aguantar; aguantamos este periodo; si aguantamos, las cosas van a mejorar; aguantamos y se resolverán los problemas, etcétera. Políticos, empresarios, expertos económicos y hasta la gente de la calle repiten cada día que lo que debemos hacer es aguantar y poco más, ya que, tarde o temprano, todo esto acabará y volveremos a los buenos tiempos.Se equivocan estos señores y nos equivocamos todos al pensar que la solución requiere, simplemente, aguantar: requiere exactamente lo opuesto a aguantar, pero parecemos incapaces de entenderlo. El problema, casi seis años después del comienzo de esta crisis, se está haciendo cultural: no hemos identificado correctamente la situación y nos enfrentamos a ella desde un punto de vista equivocado.
Sin duda la idea que un pueblo fuerte y trabajador pueda aguantar un tiempo soportando las destrucciones que un cataclismo inesperado genera para volver a empezar cuando el cataclismo acabe es natural y comprensible. Hasta justificada, si el cataclismo en cuestión fuera un huracán o algo parecido, generado por factores externos al ambiente que debe soportarlo y que es razonable esperar que acabe relativamente pronto, dejando una situación que, si no fuera por los destrozos causados, sería idéntica a la anterior. Pero este no es el caso de la crisis económica en la que vivimos sumergidos desde 2007 y de la cual no vemos todavía el fin ni, sobre todo, la vía de salida. La razón es que la situación grave y peligrosa en la que vivimos no fue causada desde fuera (por los mercados financieros internacionales, como muchos políticos han ido repitiendo desde el primer momento), sino desde dentro de nuestro sistema socio-económico, y solamente desde dentro, puede encontrar solución. Esta solución debe venir de la política —o sea, de nuestra capacidad colectiva de entender de dónde vienen las dificultades y de adoptar las medidas necesarias para resolverlas— y es la política la que, hoy día, falla en el análisis.
La metáfora más apropiada no es la del huracán generado por fuerzas externas que cae sobre el pequeño e inocente país causando grandes destrozos que hay que aguantar heroicamente. Más bien, yo creo, la metáfora apropiada es la del grupo de alpinistas —el pueblo español— que intentando escalar una gran y desconocida montaña —el crecimiento económico nacional— y después de haber progresado exitosamente por un tiempo largo —que empezó en los primeros años 1980 y acabó en 2006-2007—, descubre que ha llegado a un punto desde el que no puede avanzar siguiendo la dirección elegida anteriormente. Varios de ellos se caen intentándolo —empresas que cierran, millones de parados— mientras que, al tiempo, llega una tormenta —la crisis financiera internacional— que hace las rocas aún más resbaladizas —no hay generación de empleo en los sectores tradicionales, en la construcción en particular, y la financiación exterior se acaba— y que provoca peligrosas caídas de piedras desde arriba —subida de la prima de riesgo, sequía de la financiación internacional, huida del ahorro— creando un sentimiento general de miedo y de ausencia de perspectivas.
Hay que escalar una gran montaña y no valen las antiguas rutas seguidas, hace falta una nueva vía
Me dediqué al alpinismo en mi juventud (sigo practicándolo, pero mucho más modestamente, hoy día) y he aprendido por experiencia personal que, en estas circunstancias, el aguantar mata. En estas circunstancias es preciso reflexionar sobre la situación, entender los errores cometidos, determinar una nueva vía para subir la pared, rehacer los planes de escalada, recuperar fuerzas y empezar a moverse, tan rápido como sea posible, en la nueva dirección. Esto es lo que deberíamos haber hecho a partir de 2008, cuando el Gobierno nos pedía aguantar viendo brotes verdes en la antigua vía de escalada, y que, cuatro años después, seguimos negándonos a hacer. Estamos aguantando mientras la tormenta ya se acabó: esto cansa y agarrota los músculos porque consumimos energía manteniendo la posición anterior cuando lo único que deberíamos hacer es cambiar la dirección y la técnica de la escalada.
Ya sin metáforas: las condiciones financieras internacionales, los métodos de trabajo y de producción, las oportunidades de inversión, las reglas de financiación y gasto público, la estructura de la demanda y la relación costes / precios de los años 1993-2007 no volverán nunca más. Por aquella antigua vía no podemos subir, así que, antes de nada, necesitamos una revolución cultural: dejar de aguantar para preservar las cosas como eran antes y abrazar el cambio estructural y la innovación socio-económica (obvia y consecuentemente, tecnológica) como únicas maneras de reanudar el crecimiento. La necesidad imperiosa de una revolución cultural vale para el Gobierno y también para la oposición; para los empresarios y los altos cargos públicos y para sus empleados: cuando la pared demuestra ser diferente de lo esperado es suicida pedir que sigamos escalando como antes. Si un cierto tipo de cambio de vía no nos gusta es necesario proponer otro que, de una manera distinta y posiblemente superior, nos saque de la posición insostenible en la cual nos encontramos y nos haga avanzar en la dirección deseada.
Los ejemplos abundan. El enfrentamiento entre la Comunidad de Madrid y sus empleados del sector sanitario que durante varias semanas paralizó los servicios hospitalarios (y frecuentemente las calles) es un claro ejemplo de los efectos nefastos del aguantar. Las reglas actuales de gestión y financiación de la sanidad, en la Comunidad de Madrid y en las otras comunidades españolas, no son sostenibles ante el cambio demográfico y tecnológico y la evolución actual y esperada de los recursos disponibles. Es perfectamente posible que la "nueva vía" que la Comunidad indica sea equivocada: eso no es, ahora mismo, mi problema. Mi problema es que los médicos, los enfermeros y, sobre todo, los sindicatos de este sector, no pueden oponerse a los cambios propuestos pidiendo, simplemente, el mantenimiento del statu quo. Esta actitud se funda en la idea que debemos "aguantar", y no podemos: debemos cambiar las reglas que rigen nuestro sistema de sanidad pública porque, siguiendo las reglas antiguas, lo único que acabaremos haciendo es destruirlo. Si las reformas que el Gobierno de Madrid propone no funcionan se deben proponer otras, mejores, que consigan un éxito socialmente más deseable. Pero no se puede pedir únicamente aguantar.
La revolución cultural es ineludible para Gobierno y oposición, para patronal y sindicatos
Lo mismo sirve para muchos otros casos. Nuestra financiación autonómica no funciona: fue adecuada durante más de tres décadas, pero ahora genera despilfarro, ineficiencias, desigualdad y, sobre todos, déficits insostenibles. Pedir, como muchos piden, que las reglas sigan siendo las mismas y que se generen mágicamente recursos adicionales para seguir gastando como antes es pedir lo imposible. La política de los "recortes y nada más" tampoco puede continuar, porque se fundamenta en la idea de que debemos aguantar, esperando volver a la abundancia anterior. No volveremos nunca a la abundancia anterior y la financiación autonómica debe ser reformada radicalmente; en mi opinión, en la dirección de un federalismo fiscal justo y transparente, pero esta es solamente una de las opciones posibles. Lo importante es que todos entendamos que no podemos seguir con esta financiación autonómica. Y hay que decir lo mismo sobre las reglas de negociación colectiva, sobre nuestro sistema de pensiones —el Pacto de Toledo es un zombi, señoras y señores, les guste o no escucharlo—, sobre nuestro sistema educativo y, dejando de lado otros y yendo a los dos más importantes, sobre nuestros sistemas fiscal y financiero. Hay muchos más zombis en la antigua vía de escalada, pero los mencionados espero que dejen clara la magnitud del problema cultural con el que debemos enfrentarnos.
Dejar de aguantar y abordar el cambio sistémico es el reto cultural, económico y político con el que la sociedad española debe aceptar enfrentarse si quiere salir de la crisis y volver a crecer. Esto vale para el Gobierno y también para la oposición, para los sindicatos y trabajadores y para los empresarios. Vale para todos: aguantar mata.
Michele Boldrin es profesor de la Washington University in Saint Louis y director ejecutivo de Fedea.
Original Page: http://pocket.co/sGQbX
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Ordenador = Buen Calculador + Mal Analista.
20 diciembre 2012Con más talento para el diagnóstico que un ordenador
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20 de diciembre de 2012
SAN FRANCISCO — El hombre que estaba en el escenario tenía cautivada a una audiencia de 600 personas. A lo largo de 45 minutos, la tensión había ido aumentando. Al final, habló. "Linfoma con síndrome hemofagocítico secundario", dijo. La multitud estalló e...leer más
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Descanse en paz Niemeyer.
07 diciembre 2012Constructor de un mundo pasado
El País (Andalucía)
7 de diciembre de 2012
william j. r. curtis Decir que Oscar Niemeyer era una leyenda viva sería quedarse corto. Su vida se extendió a lo largo de un siglo, y su carrera le llevó a estar a caballo entre el Tercer Mundo y los países industriales más avanzados. Deja aproximadament...leer más
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Un niño diseña una app que detecta los misiles en Israel.
25 noviembre 201220 minutos.es
La app Color Red detecta con exactitud dónde caerán los misiles.El joven adolescente detrás de Color Red es de Beersheva, una de las ciudades que hasta ahora se ha llevado la peor parte de los ataques con misiles de Gaza.La aplicación resulta mucho más eficiente que las sirenas.
Un niño israelí de 13 años ha ideado una aplicación para dispositivos móviles que permite detectar con exactitud dónde caerán los misiles dirigidos contra Israel. Gracias a Color Red, los israelíes de todo el país pueden saber exactamente cuándo y dónde caerá el ataque.
El conflicto entre Israel y Palestina se recrudece. En esta ocasión, la operación llevada a cabo el pasado 14 de noviembre por las fuerzas de Israel, que acabó con la vida del principal jefe militar de Hamas, Ahmed Jabari, fue el detonante para una serie de nuevos episodios de violencia entre ambos pueblos.
Los peor parados en estas ocasiones son los ciudadanos, pero un joven israelí está detrás de la idea de una app que evita muertes a diario. Gracias a ella no es necesario esperar a que suenen las sirenas, ya que tan solo suelen transcurrir entre 15 y 90 segundos desde que suenan hasta que impacta el proyectil.
Según recoge Business Insider, un joven de 13 años ha ideado la aplicación Color Red. Esta app permite localizar a través de un dispositivo móvil el punto exacto desde dónde se ha lanzado el misil y dónde va a caer exactamente.
Los usuarios pueden optar por recibir todas las alertas enviadas a su teléfono o simplemente las de aquellas áreas que seleccione. El sistema ofrece de manera eficiente notificaciones basadas en las alertas públicas del gobierno. El joven adolescente detrás de Color Red es de Beersheva, una de las ciudades que hasta ahora se ha llevado la peor parte de los ataques con misiles de Gaza.
Original Page: http://es.appy-geek.com/Web/ArticleWeb.aspx?regionid=7&articleid=5251980
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FW: Tecnología para acertar La Quiniela
21 noviembre 2012Esta noticia, extraída de expansion.com, te ha sido enviada por themorningcafelito@gmail.com.
La puedes encontrar completa en:
http://www.expansion.com/2012/11/16/empresas/digitech/1353098006.html
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Viernes, 16 de noviembre de 2012
Tecnología para acertar La Quiniela
Hace unos años, varios estudiantes del MIT desvelaron la fórmula
para ganar la lotería. En España, un grupo de alumnos y
profesores universitarios madrileños ha recreado El Oráculo de
Delfos para, por medio de algoritmos matemáticos, predecir los
resultados de La Quiniela. El secreto para ser rico está en la
suerte y en las matemáticas.
El pasado agosto, una noticia recorrió el mundo entero. Un grupo
de estudiantes del MIT había descubierto el truco para ganar la
lotería de Massachusetts, donde si el bote principal quedaba
desierto, éste se repartía en pequeños premios. Para 2005, según
el diario Boston Globe, habían ganado ocho millones de dólares.
Cinco años después, la técnica se había depurado tanto que
ganaban prácticamente siempre.
En España, no escasean los intentos de seguir su ejemplo. Una de
las iniciativas más asentadas es el portal online IndexUp. Esta
web se limita a recomendar las apuestas con mayores
posibilidades y reconduce al usuario a la casa propietaria de la
oferta. El sistema le recomendará, por ejemplo, que apueste a
favor de un equipo de fútbol de Croacia o de una gimnasta rusa.
IndexUp permite apostar pequeñas cantidades de dinero y
establecer límites más precisos de cuánto se está dispuesto a
perder en cada apuesta.
Pero un grupo de estudiantes madrileños ha querido ir un paso
más allá y crear el algoritmo que resolverá definitivamente el
secreto de La Quiniela, una de las loterías en España donde es
más improbable ganar el primer premio. Pero, para su
perfeccionamiento, hará falta tiempo.
Por eso, estos emprendedores han acudido a la empresa Injoinet
para financiarse con el micromecenazgo y desarrollar su proyecto
científico que les permitirá conseguir dos becas y aumentar el
número de participantes. Al frente del proyecto se encuentra un
estudiante de último curso de ingeniería de telecomunicaciones,
Josué Bustarviejo.
"Necesitamos recoger, semanalmente, los pronósticos de los
usuarios de cara a los próximos partidos. Jugando con la
estadística de estos pronósticos, y con la ayuda de datos
auxiliares, elaboraremos un algoritmo que nos dé un resultado
final. Con este resultado haremos una apuesta semanal. Y con los
beneficios de dicha apuesta, mejoraríamos el proceso matemático
que predice el resultado ganador, y premiaríamos a los usuarios
que han colaborado en el proyecto Delfos 1x2", explica
Bustarviejo.
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(c) 2012, expansion.com (http://www.expansion.com/)
TENEMOS QUE EMPEZAR A VER ESTO DE FORMA DIFERENTE
14 noviembre 2012Matemáticas, leer y escribir bastante, pero sobre todo en ingles.
13 noviembre 2012Según este articulo estas son las bases de la educación necesarias para cualquier crío que quiera funcionar a mediados del siglo XXI, es decir, nuestros hijos. Y pone como ejemplo a Nate Silver, un joven americano que ha sido capaz, en dos procesos electorales de aquel país, no solo de soportar la presión contra el del Partido Republicano, sino de acertar los resultados con un modelo matemático. Lo que esta claro es que con la educación actual, mas centrada en diferenciar a las regiones por absurdas cuestiones políticas, que en formar a individuos creativos independientes, no vamos a ningún sitio.
Son las matemáticas, estúpido
Luis Garicano es catedrático de Economía y Estrategia de la London School of Economics.
El País
13 de noviembre de 2012
Desde hace meses, un modelo estadístico predecía una clara victoria de Obama Debemos exigir a los Gobiernos que mantengan por encima de todo la inversión en educación. Las elecciones americanas han tenido un ganador inesperado: los modelos estadísticos. Ya en las elecciones de 2008, un bloguero llamado Nate Silver consiguió una leal audiencia desde su blog a base de predicar el evangelio del rigor, la calma y el análisi...leer más
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