Aguantar mata: el dilema de España - Un gran articulo.

07 enero 2013

Impresionante articulo de Michele Bodrin, el mejor que he leído acerca de como afrontar la crisis.

Tenemos que abandonar ya la idea de que ante la crisis solo vale aguantar, hay que reflexionar y poner en marcha un plan para cambiar las cosas que nos han traído hasta aquí.
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El Pais, 2-01-2013.

Aguantar mata: el dilema de España

elpais.com

La palabra que más frecuentemente escucho en conversaciones sobre la situación económica española, desde hace cinco años, es "aguantar". Debemos aguantar; aguantamos este periodo; si aguantamos, las cosas van a mejorar; aguantamos y se resolverán los problemas, etcétera. Políticos, empresarios, expertos económicos y hasta la gente de la calle repiten cada día que lo que debemos hacer es aguantar y poco más, ya que, tarde o temprano, todo esto acabará y volveremos a los buenos tiempos.Se equivocan estos señores y nos equivocamos todos al pensar que la solución requiere, simplemente, aguantar: requiere exactamente lo opuesto a aguantar, pero parecemos incapaces de entenderlo. El problema, casi seis años después del comienzo de esta crisis, se está haciendo cultural: no hemos identificado correctamente la situación y nos enfrentamos a ella desde un punto de vista equivocado.
Sin duda la idea que un pueblo fuerte y trabajador pueda aguantar un tiempo soportando las destrucciones que un cataclismo inesperado genera para volver a empezar cuando el cataclismo acabe es natural y comprensible. Hasta justificada, si el cataclismo en cuestión fuera un huracán o algo parecido, generado por factores externos al ambiente que debe soportarlo y que es razonable esperar que acabe relativamente pronto, dejando una situación que, si no fuera por los destrozos causados, sería idéntica a la anterior. Pero este no es el caso de la crisis económica en la que vivimos sumergidos desde 2007 y de la cual no vemos todavía el fin ni, sobre todo, la vía de salida. La razón es que la situación grave y peligrosa en la que vivimos no fue causada desde fuera (por los mercados financieros internacionales, como muchos políticos han ido repitiendo desde el primer momento), sino desde dentro de nuestro sistema socio-económico, y solamente desde dentro, puede encontrar solución. Esta solución debe venir de la política —o sea, de nuestra capacidad colectiva de entender de dónde vienen las dificultades y de adoptar las medidas necesarias para resolverlas— y es la política la que, hoy día, falla en el análisis.
La metáfora más apropiada no es la del huracán generado por fuerzas externas que cae sobre el pequeño e inocente país causando grandes destrozos que hay que aguantar heroicamente. Más bien, yo creo, la metáfora apropiada es la del grupo de alpinistas —el pueblo español— que intentando escalar una gran y desconocida montaña —el crecimiento económico nacional— y después de haber progresado exitosamente por un tiempo largo —que empezó en los primeros años 1980 y acabó en 2006-2007—, descubre que ha llegado a un punto desde el que no puede avanzar siguiendo la dirección elegida anteriormente. Varios de ellos se caen intentándolo —empresas que cierran, millones de parados— mientras que, al tiempo, llega una tormenta —la crisis financiera internacional— que hace las rocas aún más resbaladizas —no hay generación de empleo en los sectores tradicionales, en la construcción en particular, y la financiación exterior se acaba— y que provoca peligrosas caídas de piedras desde arriba —subida de la prima de riesgo, sequía de la financiación internacional, huida del ahorro— creando un sentimiento general de miedo y de ausencia de perspectivas.

Hay que escalar una gran montaña y no valen las antiguas rutas seguidas, hace falta una nueva vía
Me dediqué al alpinismo en mi juventud (sigo practicándolo, pero mucho más modestamente, hoy día) y he aprendido por experiencia personal que, en estas circunstancias, el aguantar mata. En estas circunstancias es preciso reflexionar sobre la situación, entender los errores cometidos, determinar una nueva vía para subir la pared, rehacer los planes de escalada, recuperar fuerzas y empezar a moverse, tan rápido como sea posible, en la nueva dirección. Esto es lo que deberíamos haber hecho a partir de 2008, cuando el Gobierno nos pedía aguantar viendo brotes verdes en la antigua vía de escalada, y que, cuatro años después, seguimos negándonos a hacer. Estamos aguantando mientras la tormenta ya se acabó: esto cansa y agarrota los músculos porque consumimos energía manteniendo la posición anterior cuando lo único que deberíamos hacer es cambiar la dirección y la técnica de la escalada.
Ya sin metáforas: las condiciones financieras internacionales, los métodos de trabajo y de producción, las oportunidades de inversión, las reglas de financiación y gasto público, la estructura de la demanda y la relación costes / precios de los años 1993-2007 no volverán nunca más. Por aquella antigua vía no podemos subir, así que, antes de nada, necesitamos una revolución cultural: dejar de aguantar para preservar las cosas como eran antes y abrazar el cambio estructural y la innovación socio-económica (obvia y consecuentemente, tecnológica) como únicas maneras de reanudar el crecimiento. La necesidad imperiosa de una revolución cultural vale para el Gobierno y también para la oposición; para los empresarios y los altos cargos públicos y para sus empleados: cuando la pared demuestra ser diferente de lo esperado es suicida pedir que sigamos escalando como antes. Si un cierto tipo de cambio de vía no nos gusta es necesario proponer otro que, de una manera distinta y posiblemente superior, nos saque de la posición insostenible en la cual nos encontramos y nos haga avanzar en la dirección deseada.
Los ejemplos abundan. El enfrentamiento entre la Comunidad de Madrid y sus empleados del sector sanitario que durante varias semanas paralizó los servicios hospitalarios (y frecuentemente las calles) es un claro ejemplo de los efectos nefastos del aguantar. Las reglas actuales de gestión y financiación de la sanidad, en la Comunidad de Madrid y en las otras comunidades españolas, no son sostenibles ante el cambio demográfico y tecnológico y la evolución actual y esperada de los recursos disponibles. Es perfectamente posible que la "nueva vía" que la Comunidad indica sea equivocada: eso no es, ahora mismo, mi problema. Mi problema es que los médicos, los enfermeros y, sobre todo, los sindicatos de este sector, no pueden oponerse a los cambios propuestos pidiendo, simplemente, el mantenimiento del statu quo. Esta actitud se funda en la idea que debemos "aguantar", y no podemos: debemos cambiar las reglas que rigen nuestro sistema de sanidad pública porque, siguiendo las reglas antiguas, lo único que acabaremos haciendo es destruirlo. Si las reformas que el Gobierno de Madrid propone no funcionan se deben proponer otras, mejores, que consigan un éxito socialmente más deseable. Pero no se puede pedir únicamente aguantar.

La revolución cultural es ineludible para Gobierno y oposición, para patronal y sindicatos
Lo mismo sirve para muchos otros casos. Nuestra financiación autonómica no funciona: fue adecuada durante más de tres décadas, pero ahora genera despilfarro, ineficiencias, desigualdad y, sobre todos, déficits insostenibles. Pedir, como muchos piden, que las reglas sigan siendo las mismas y que se generen mágicamente recursos adicionales para seguir gastando como antes es pedir lo imposible. La política de los "recortes y nada más" tampoco puede continuar, porque se fundamenta en la idea de que debemos aguantar, esperando volver a la abundancia anterior. No volveremos nunca a la abundancia anterior y la financiación autonómica debe ser reformada radicalmente; en mi opinión, en la dirección de un federalismo fiscal justo y transparente, pero esta es solamente una de las opciones posibles. Lo importante es que todos entendamos que no podemos seguir con esta financiación autonómica. Y hay que decir lo mismo sobre las reglas de negociación colectiva, sobre nuestro sistema de pensiones —el Pacto de Toledo es un zombi, señoras y señores, les guste o no escucharlo—, sobre nuestro sistema educativo y, dejando de lado otros y yendo a los dos más importantes, sobre nuestros sistemas fiscal y financiero. Hay muchos más zombis en la antigua vía de escalada, pero los mencionados espero que dejen clara la magnitud del problema cultural con el que debemos enfrentarnos.
Dejar de aguantar y abordar el cambio sistémico es el reto cultural, económico y político con el que la sociedad española debe aceptar enfrentarse si quiere salir de la crisis y volver a crecer. Esto vale para el Gobierno y también para la oposición, para los sindicatos y trabajadores y para los empresarios. Vale para todos: aguantar mata.
Michele Boldrin es profesor de la Washington University in Saint Louis y director ejecutivo de Fedea.

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La Batalla de los 4 grandes


Este año va a ser el definitivo de la batalla de los 4 grandes, Amazon, Apple, Google y Facebook, mientras el resto, que en otro día lo fueron, Nokia, Microsoft, Blackberry, HP......., miran desorientados. Y en medio estamos nosotros, viendo como cambia nuestra forma de entender la comunicación, la gestión de los medios audivisuales y el conocimiento. 

appy-geek.com | Jan 1st 2013 3:58 AM
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Durante el año 2012 hemos visto batallas atroces en el mundo smartphoniano y tabletero, pero posiblemente esto no sea nada en comparación con lo que puede ocurrir en este nuevo año que empieza. Sí, al parecer en 2013 podremos ver una guerra total entre 4 de las empresas tecnológicas más grandes del mundo tecnológico: Amazon, Apple, Facebook y Google, por hacerse con el control tanto de terminales móviles como de las búsquedas por Internet.
¿Por qué va a ocurrir esto? Pues porque en este año veremos un solapamiento bastante grande entre estas empresas, que a pesar de tener orígenes dispares, al final, por unas cosas u otras han terminado llegando casi al mismo camino.
Amazon comenzó como una tienda online, y con Kindle ha buscado un puesto en el hardware, todo ello por supuesto, para mejorar sus venta de contenidos digitales, a los que cada vez da más peso comparado con la venta de productos físicos.
Apple ha comenzado con el hardware y luego consiguieron crear un sistema realmente rentable de contenido digital. Ahora cada vez tiene más interés en alejarse de los servicios de Google para hacerse con el control de los beneficios por publicidad. Los intentos por quitarse de encima los mapas de Google no le han salido muy bien por ahora, pero tienen bastante esperanza con las búsquedas por Siri. Tanto que puede que estos servicios se integren también en Mac.
Por su lado Facebook se ha dado cuenta de que las resdes sociales están saturándose y cada vez su aplicaciones y usuarios van perdiendo fuelle. Para prevenir un desplome como el de sus acciones, quieren que sus usuarios utilicen su buscador propio, que utiliza información de los mismos para mejorar los resultado. Además están rondando los posibles smartphones y tablets propios.
Por último está la Applelización de Google y su venta de hardware, tanto de otros fabricantes a través de la marca Nexus, como el suyo propio usando la base de Motorola. Además Google Play amenaza también a Amazon y con Google+, aunque todavía les queda mucho para alcanzar a Facebook, tienen también ahí un objetivo.
Total, que durante este año va a haber una competencia brutal entre ellas al más puro estilo Los Inmortales. ¿Quién creéis que saldrá sin la cabeza cortada? ¿Y Microsoft qué tiene que decir ante esto? [ITespresso]

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18 MM de Guasaps en Nochevieja.


WhatsApp cierra 2012 con un récord de mensajes en Nochevieja

eleconomista.es | Mar 1st 2013
El gigante Whatsapp se ha colocado como uno de los líderes de las felicitaciones en año nuevo. Atrás han quedado las tradicionales llamadas a los familiares y amigos imponiéndose la tecnología como manera estrella de brindar por el año que comienza.
De esta forma, el servicio de mensajería instantánea Whatsapp consiguió un total de 18.000 millones de mensajes totales - entre enviados y recibidos- durante la jornada de año nuevo, uno de los días en los que el tráfico de mensajes es mucho mayor comparado con el resto del año.
Según datos aportados por la compañía, se registraron 11.000 millones de mensajes salientes y 7.000 millones de mensajes entrantes, debido a las múltiples conversaciones en grupo. Esta diferencia tiene fácil explicación: cuando un mensaje es enviado a un grupo de personas, el mensaje se envía una única vez pero es recibido por varias personas.
Pese a esto, los mensajes móviles -SMS- siguen siendo otra de las maneras preferidas por los usuarios para felicitar el año nuevo. Días antes de la jornada del 31 de diciembre Telecoms&Media preveía más de 50 mil millones de mensajes móviles y es que, según la compañía, "los usuarios envían más SMS a su familia y amigos en Año Nuevo que en cualquier otra época".
Pese a esto, empresas como Yoigo han confirmado un descenso en el envío de mensajes cortos por parte de los usuarios. La compañía registró un 58% menos de SMS enviados frente al incremento del 130% en el uso de datos móviles.
"Además de estos mensajes, se está incrementando el uso de otros servicios de mensajería instantánea como Whatsapp o iMessage, que también generan un importante tráfico de datos", explicaban desde Telecoms&Media. Algo que hace entender perfectamente el número de mensajes totales que Whatsapp consiguió en esta fecha señalada.

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