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Sol y arena.

28 noviembre 2008


Luego me entere que los deportados de habla hispana siempre aterrizábamos en el Norte, en Marrakesh, mientras que los anglófobos lo hacían en el sur. Nada mas dejarnos, uno de los 7 salió corriendo hacia ninguna parte, y los 6 restantes nos miramos extrañados, invadidos por la esperanza forzada de la soledad, que hace que siempre busquemos alguien con quien hablar. En nuestras mochilas había gorros, agua, un pequeño botiquín, y un mapa, que nos indicaba que a 20 minutos encontraríamos la ciudad. Unas frutas deshidratadas sirvieron para calmar el hambre que nos habían dejado los somníferos, nos pusimos los gorros, porque el calor apretaba, y, según los relojes, un poco extraños que había en nuestro equipaje, eran las 12 del mediodía.


La caminata me sirvio para conocer a mis compañeros de aventura, éramos 6 sin contar al fugado, 4 mujeres, una muy joven llamada Katia, de Argentina, otra mayor de México, llamada Sindre,una extraña inglesa que hablaba un español forzado, que decía llamarse Smith, y la mayor de todas, Susana, extraña y poco habladora. El otro hombre era Marcelo, alto, que desde el principio demostró estar muy nervioso, sin parar de hablar, y decir cosas sin sentido. El fue quien rompió el hielo, preguntándonos a los demás por nuestro origen, y los motivos de haber terminado en tan extraño lugar, para contarnos a continuación que se trataba de un peligroso guerrillero colombiano, jefe de las MLR, el peligroso Movimiento de Liberación Revolucionario, que desde hacia décadas había agrupado a todas las mafias-carteles-seudopoliticas que, con la excusa de liberar al pueblo, y la financiación de los grandes capos de la droga, querían controlar toda América del Sur.


Sindre, la mexicana, comenzó a llorar, dijo que era inocente, que su único problema había sido asesinar a un marido político, muy bien relacionado y maltratador, en un estado machista y con una justicia corrupta. Smith dijo con su léxico anglófobo y limitado que prefería no hablar de los motivos que la habían llevado hasta allí, pero que no nos preocupáramos, que no era una persona en absoluto peligrosa. Katia, la Argentina de 19 años, nos dijo que tenia muchos problemas, de adicción a sustancias, y que seguramente pronto empezaría a sentirse mal, estaba muy pálida y con los ojos enrojecidos. Su familia y amigos habían tratado de ayudarla durante años, pero no habían conseguido nada, hasta el punto de que su adicción y sus actos habían provocado el abandono y desesperación totales por parte de aquellos.


Cuando llego mi turno no sabia que decir. Pensé que era mejor simplemente contar lo que me pasaba. Desde hacia años, había momentos en los que perdía la conciencia de mi mismo, y cuando la recuperaba, grandes desastres habían ocurrido a mi alrededor, tan graves que mi circulo mas cercano y médicos consideraban que no había tratamiento efectivo viable. Y, me fueron dando tiempo, hasta la ultima, que me abandonaron a mi suerte en el nuevo continente. Laconsideracion y el miedo a hacer daño de momento tapaban el sentimiento de ausencia de los seres queridos, hijos, amigos.......ahhhggg, mejor no pensar, me estoy empezando a marear.


El sol apretaba cada vez mas fuerte, mis desvaríos me estaban metiendo en el pozo cuando Sindre grito, " eh, se ve la ciudad ¡".

Un cielo azul,un suelo oro.

07 septiembre 2008

Cuando Martín abre los ojos, el mareo es insoportable. Los somníferos que le habían inyectado, en aquella sala blanca del aeropuerto, estaban dejando de hacer efecto. El ruido le hace recordar que se encuentra en una cárcel voladora, camino de África. El cubículo de paredes plásticas negras, y los agarres de su cuerpo al asiento le ayudan a no olvidarlo. Las paredes parecen fuertes, y aislantes, porque, aunque entra luz, no consigue, aparte de el ruido de unos motores, oír a nadie. ¿ Ira alguien mas en aquel viaje ?¿ Que pasará cuando aterricen ?. Después de ser condenado, y encerrado, había recibido un manual titulado " África, un nuevo comienzo", que se suponía tenia que haber leído, pero su cabeza últimamente no tenia mucha desierto avion simpatía por las letras. Leer le animaba a concentrarse, y eso le ponía nervioso, y descontrolado.

Una voz metálica les informa de que van a aterrizar, que se preparen para el descenso. Martín sabia que esos viajes no estaban tripulados por personas, quien iba a arriesgarse a salir vivo de un accidente sobre África. El transporte poco a poco se va parando, un sonido diferente anuncia la inversión de los rotores, y el descenso hacia el suelo.

Todo empieza a moverse de forma diferente, el incio del descenso es brusco, y produce sensación de vértigo, mientras el estómago se vuelve del revés. Un grito de mujer, mas gritos, muchas sacudidas, mas vértigo..., un golpe contra el suelo..... hemos llegado.

En ese momento el cubículo baja y desaparece en el suelo, los anclajes de el asiento se abren, y una voz le ordena a Martín que se levante, mientras la temperatura del asiento crece insoportablemente. Un segundo antes, mirando a su alrededor ha podido comprobar que solo están 7 u 8 personas en el trasporte. El aire acondicionado ha desaparecido, y en la cabina empieza a hacer mucho calor. Todos se ponen de pie, hay 4 mujeres y 3 hombres, y los asientos desaparecen por el suelo. Están en una cabina de avión, de unos 15 metros cuadrados, que se ha quedado totalmente diáfana, mientras, de pie, se miran unos a otros.

La pared ,con un suave silvido, se abre de repente, ofreciéndolas la visión cegadora de un gran desierto, árido, sin árboles, mucho sol, y una antigua carretera. Unas mochilas caen del techo, y de nuevo la voz les manda salir, mientras las paredes de la cabina se van cerrando, con intención de aplastarlos. Todos corren, saltan fuera del transporte, y asustados por el incremento del sonido de los motores, cuando llegan a la carretera, ven como la máquina voladora se levanta y desaparece en el cielo.

El silencio acompaña a sus miedos.

Un Día...

02 septiembre 2008

---los hombres decidieron encerrar lo peor de su mundo en un único lugar. Convencidos, después de 25 siglos de humanidad de que no conseguirían erradicar la maldad, la enfermedad, y la violencia, crearon un infierno donde concentrarlo todo, y lo pusieron como destino de todo aquel que no cumpliera.

Pensaron en el lugar adecuado, y escogieron aquel que, desde tiempo inmemorial había sido olvidado por los dioses, el continente lleno de nada y que durante los últimos años, y guerras continuas, seguía sin tener solución. África sería la cárcel del mundo, el lugar donde terminar todo aquello que no fuera deseado, con recursos, agua y extensión suficientes para que el que allí llegara pudiera intentar buscar, si quería, un futuro, pero lejos de lo que llamaron "el mundo civilizado".

AFRICA Se creo un tribunal internacional, encargado de decidir quien cumplía los requisitos para iniciar el temido viaje. Se habilitaron las grandes ciudades a lo largo del continente para que tuvieran los servicios mínimos para la subsistencia. Todos los meses se establecieron canales de comunicación aéreo para mandar desde el aire con paracaídas alimentos, medicinas, y todo lo necesario. Solo se habilito un canal de comunicación, por radio, que estaba en cada ciudad, y que recibía el tribunal internacional, para comunicar las necesidades.

Se trasladaron a África todos los presos peligrosos, los terroristas internacionales acusados de asesinato, los enfermos de enfermedades desconocidas, los criminales reincidentes, todos los presos que no quisieron integrarse en programas de reinsercion,...., y se cerro todo con grandes muros de 10 metros de altura, con la mas moderna tecnología, para evitar que nadie saliese.

Habían pasado 25 años desde aquel día, y la humanidad vivía mejor, porque tenia miedo. Un miedo determinado, pero poco concreto e infinito, a cometer un error y ser deportado.

Martín era un enfermo, mental, que, por segunda vez había cometido el error de no entender su mente. Se daba cuenta de las cosas tarde, y se arrepentía, pero no podía controlarlo. Cuando tenia las manos llenas de sangre, ese asustaba, y corría a buscar a la primera persona que viera. Su primer ingreso en aquella institución había sido muy productivo, solo una vez perdió la conciencia, cuando estrello aquel búcaro en la cabeza del cura. Pero, matar por segunda vez era algo mas grave.

En la sala azul, los hombres de toga y birrete examinaron su historial, y dictaminaron que no era digno de vivir en el sitio de los demás mortales. Seria deportado a Marrakesh, en África.