Un Día...

02 septiembre 2008

---los hombres decidieron encerrar lo peor de su mundo en un único lugar. Convencidos, después de 25 siglos de humanidad de que no conseguirían erradicar la maldad, la enfermedad, y la violencia, crearon un infierno donde concentrarlo todo, y lo pusieron como destino de todo aquel que no cumpliera.

Pensaron en el lugar adecuado, y escogieron aquel que, desde tiempo inmemorial había sido olvidado por los dioses, el continente lleno de nada y que durante los últimos años, y guerras continuas, seguía sin tener solución. África sería la cárcel del mundo, el lugar donde terminar todo aquello que no fuera deseado, con recursos, agua y extensión suficientes para que el que allí llegara pudiera intentar buscar, si quería, un futuro, pero lejos de lo que llamaron "el mundo civilizado".

AFRICA Se creo un tribunal internacional, encargado de decidir quien cumplía los requisitos para iniciar el temido viaje. Se habilitaron las grandes ciudades a lo largo del continente para que tuvieran los servicios mínimos para la subsistencia. Todos los meses se establecieron canales de comunicación aéreo para mandar desde el aire con paracaídas alimentos, medicinas, y todo lo necesario. Solo se habilito un canal de comunicación, por radio, que estaba en cada ciudad, y que recibía el tribunal internacional, para comunicar las necesidades.

Se trasladaron a África todos los presos peligrosos, los terroristas internacionales acusados de asesinato, los enfermos de enfermedades desconocidas, los criminales reincidentes, todos los presos que no quisieron integrarse en programas de reinsercion,...., y se cerro todo con grandes muros de 10 metros de altura, con la mas moderna tecnología, para evitar que nadie saliese.

Habían pasado 25 años desde aquel día, y la humanidad vivía mejor, porque tenia miedo. Un miedo determinado, pero poco concreto e infinito, a cometer un error y ser deportado.

Martín era un enfermo, mental, que, por segunda vez había cometido el error de no entender su mente. Se daba cuenta de las cosas tarde, y se arrepentía, pero no podía controlarlo. Cuando tenia las manos llenas de sangre, ese asustaba, y corría a buscar a la primera persona que viera. Su primer ingreso en aquella institución había sido muy productivo, solo una vez perdió la conciencia, cuando estrello aquel búcaro en la cabeza del cura. Pero, matar por segunda vez era algo mas grave.

En la sala azul, los hombres de toga y birrete examinaron su historial, y dictaminaron que no era digno de vivir en el sitio de los demás mortales. Seria deportado a Marrakesh, en África.

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